Investigadores desarrollan un gel antibacterial a base de propóleos

Se trata de una fórmula tópica que podría usarse para combatir el crecimiento de bacterias. El producto es fruto de 20 años de investigación y busca favorecer la transferencia tecnológica hacia cooperativas norteñas.

Argentina es uno de los países que más se destaca en el campo de la apicultura y, por ello, es uno de los principales productores de miel. Sin embargo, las colmenas de las abejas ocultan un producto secreto, muy poco explotado en el país: el propóleo, una sustancia natural con numerosos beneficios para la salud humana.

Los investigadores del Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional de Tucumán (INBIOFIV – CONICET – UNT) vieron su potencial y, en busca de diversificar la producción, comenzaron a caracterizarlo y estudiarlo en detalle para determinar si este medicamento natural, formado por resinas, cera, polen y otros compuestos orgánicos, podía tener componentes activos útiles para evitar infecciones.

“Creemos que hay entre 200 y 300 componentes activos en el propóleo y sabemos que es un medicamento natural con diversas propiedades antioxidantes, antiinfalmatorias, atifúngicas, antimicrobianas y antibacterianas, así que tiene un potencial muy interesante”, aseguró María Inés Isla, investigadora y directora del Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal (INBIOFIV) dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional de Tucumán.

Partiendo de estos resultados tan positivos, el equipo de investigación decidió dar un paso más y otorgarle un valor agregado: crearon un gel hidroalcóholico. “Pudimos comprobar que, incluso en bajas concentraciones, el propóleo inhibe el crecimiento de bacterias Gram-positivas y Gram-negativas”, explicó la investigadora.

A su vez, agregó: “Luego de algunos estudios con el grupo de Agroindustrias, Agregado de Valor, Mercados y Socioeconomía del INTA Famaillá – Tucumán, la investigación indicó que una formulación tópica podría usarse como un producto antioxidante, antibacteriano y apiterapéutico”.

El producto final, resultado de más de 20 años de investigación sobre el propóleo, ha probado mantener sus propiedades biológicas, su estabilidad química, física y microbiológica durante más de un año. Los investigadores señalan que, si bien el propóleo usado hasta el momento es de origen natural, también existen métodos para producirlos con mejor calidad, ya que no están expuestos a posibles contaminantes del ambiente.

Mientras tanto, en el norte del país, abundan las cooperativas familiares de apicultores, un gran aliado de este desarrollo. “Por ejemplo, la Cooperativa Norte Grande está involucrada en el proceso de producción y la idea es que se pueda realizar una transferencia tecnológica, para que el valor agregado lo puedan brindar directamente los apicultores de la región y se beneficien aún más con el aprovechamiento de su producción”, concluyó la investigadora.

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