Recreos saludables, una materia pendiente en las escuelas

Las golosinas, galletitas y snacks son productos de consumo masivo que, en general, presentan un perfil nutricional inadecuado en las escuelas.

Por la Dra. Virginia Busnelli
Si bien, son los más elegidos como colaciones principalmente por niños en edad escolar. Esto constituye un factor importante en el desarrollo de trastornos como el sobrepeso, la obesidad infantil y la desnutrición oculta.

Terminaron las vacaciones y los chicos regresaron a las aulas. La preocupación de los adultos por la alimentación diaria vuelve a ser tópico ya que en los recreos los productos alimenticios más consumidos son los de escaso contenido proteico y alta concentración de sodio y azúcares simples. Los más elegidos son las galletitas tipo oblea, snacks, alfajores, galletitas simples, entre otros.

Pero, según el Ministerio de Salud de la Nación las estadísticas en Argentina reflejan que más de un 35% de la población entre 13 y 15 años tiene sobrepeso y obesidad, y estos porcentajes van en aumento. Esta situación está ocurriendo en todo el mundo, la obesidad hoy es una pandemia y esto tiene que ver con los cambios profundos que se produjeron en los entornos en donde se vive.

En este contexto, el kiosco escolar es una de las herramientas con la que cuenta la escuela para promover una buena conducta alimentaria. La oferta de productos debería privilegiar aquellos alimentos de mayor calidad nutricional, para ofrecer a los niños una variedad de opciones saludables y permitirles desde chicos la posibilidad de elegir. Esto les permitirá de adultos incorporar otras posibilidades a su rutina diaria.

Si bien los chicos pasan gran parte del día dentro de la institución, desde los hogares también se debe concientizar sobre la alimentación saludable, la importancia del consumo de frutas y verduras, y la adopción de conductas saludables como ser la realización de actividad física. Además de destacar la importancia de un buen desayuno, ya que es el que aporta la energía necesaria para lograr un óptimo rendimiento al comenzar el día. De esta manera, reducir los riesgos de padecer enfermedades crónicas y lograr poblaciones infantiles más sanas, es posible.

Consejos para un recreo saludable

· Reemplazar los productos con una elevada concentración de sal y de grasas trans por el consumo de frutas. La fruta es, sin duda, una de las mejores colaciones para media mañana y media tarde.

· Poner a disposición de los niños yogures, frutas, turrones, tutucas, frutas secas, cereales, lácteos, jugos de fruta, entre otros. En nuestro país, la gran cantidad de alimentos ofrecidos son de limitada calidad nutricional y sería recomendable incrementar la cantidad de opciones.

· En caso de elegir pan, se puede optar por un miñoncito o una flautita de la panadería.

· También, otra opción es armar un sándwich con una rodaja de pan integral cortado al medio, una feta de queso de máquina y una de jamón.

· Para los golosos, una alternativa es una rodaja de bizcochuelo o budín casero.

No hay que perder de vista que el primer desafío comienza en casa, realizando como padres un arduo trabajo de educación y concientización sobre las opciones más saludables para comer fuera y dentro de casa, no basando la estrategia en realizar prohibiciones alimentarias. Luego, en la comunidad educativa para que pueda elegir voluntaria y responsablemente los alimentos que compra y desea consumir.

Si combatimos junto al sedentarismo, la falta de actividad física y el consumo excesivo de calorías innecesarias, lograremos tener niños más saludables y con menos con riesgo de obesidad.

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