La problemática de la contaminación en el río Luján

El río Luján registra el impacto adverso de la acción humana en todo su curso, lo que se manifiesta en la presencia de materia orgánica, que en términos de demanda bioquímica de oxígeno, excede los niveles guía de calidad de agua para todos los usos que se han evaluado, los que son: protección de la vida acuática, fuente de provisión de agua para consumo humano con tratamiento convencional, uso para actividades agropecuarias y uso para recreación humana.

El deterioro actual del río Luján y muchos de sus afluentes tienen muchas causas que pueden modificarse con políticas públicas adecuadas: se deben aplicar las herramientas legales de control y políticas de estímulo y castigo para que las industrian minimicen sus vertidos y realicen la depuración de sus efluentes eficientemente. Contrariamente a lo que se cree, la mayoría de las tecnologías eficientes de depuración no son costosas y en los pocos casos en que lo son están ligadas a productos y procesos industriales que arrojan grandes márgenes de ganancia y por lo tanto permiten encarar procesos más complejos de depuración. Del mismo modo, la planificación cuidadosa de sistemas de depuración de desechos cloacales no necesariamente centralizados permitirá que el municipio pueda ampliar la cobertura de esta red sin convertirse en un contaminador más.

Es necesario realizar un diagnóstico de todos los problemas del río a partir de un relevamiento de todos los estudios y análisis existentes como así también recurrir a la legislación vigente sobre el tema. Asimismo, se considera prioritario iniciar una intensa campaña de información mediante eventos públicos (volanteadas, charlas, jornadas culturales, actividades deportivas, entre otras) destinada a comprometer la participación de más vecinos e instituciones del Partido.
Lo que llama la atención es que si la contaminación sobre el río Lujan es conocida, la gente continue pescando y nadando en sus aguas y no hay ningún tipo de autoridad que controle esta problemática… ¿Por qué expreso esto? Porque el viernes 8 de diciembre del 2017, estuve en la localidad y pude obtener estas fotos.

El derecho al medio ambiente equilibrado y adecuado, y el deber del Estado de protegerlo, están consagrados en la Constitución Nacional Argentina y en diversos instrumentos internacionales ratificados por el Estado. Sin embargo, la manera en que algunas entidades estatales tratan al medio ambiente contrasta fuertemente con estos preceptos normativos.

No puede haber un derecho a algo, sino hay un deber de tener ese algo. Alguien se puede preguntar que quién salvará al Río Lujan, pues la respuesta no debería admitir discusión: Todos los lujanenses. Porque es el río que nos abastece del agua. Y así no nos abasteciera, de todas formas deberíamos protegerlo pues un río da vida… así de simple.

Atento al cada vez mayor deterioro ambiental del recurso y su área de influencia y en el convencimiento de que para bajar el nivel de contaminación de la cuenca no hay que trabajar sobre el agua sino en la tierra, individualizando a los contaminadores, controlando sus descargas y haciendo cumplir las normas vigentes, urge que las autoridades municipales responsables adopten, de una vez por todas, las medidas pertinentes a fin de revertir el estado de la cuenca hídrica del río Lujan.

Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).

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