El gobierno buscará reforzar el control sobre el presentismo de los empleados públicos.

El objetivo de Cambiemos es instrumentar un sistema biométrico unificado para llevar el registro de las horas laborales de todos los agentes estatales. Fichar, marcar tarjeta o, más actual, posar el pulgar. Son varios los mecanismos para acreditar la asistencia de una persona a su lugar de trabajo y controlar su horario.

El Gobierno tiene todos estos sistemas en mente, porque buscará reforzar el control sobre el presentismo de los empleados públicos.
El punto de partida es muy dispar: no todas las oficinas del Estado llevan un seguimiento de las asistencias ni lo hacen del mismo modo.
El objetivo de Cambiemos es instrumentar un sistema biométrico unificado para llevar el registro de las horas laborales de todos los agentes estatales.
El control del presentismo es uno de los ejes que se trazó el Ministerio de Modernización, en el marco de su plan para “jerarquizar el empleo público”. Los otros dos pilares serán las evaluaciones de desempeño y el fomento de la carrera pública.
Según se pudo saber, los gremios estatales, a priori, no opondrán resistencia a una mayor vigilancia de la asistencia y el cumplimiento horario. Siempre y cuando, advierten, no se afecten los derechos adquiridos.
Si bien las sanciones por faltas injustificadas o las llegadas tarde siempre estuvieron reglamentadas en el Estado, en el Gobierno admiten que “por algún motivo algunos organismos no las aplicaban con regularidad en el pasado”.
El plan es instalar, en etapas, el sistema biométrico en el total de las oficinas estatales para que el control sea el mismo en todos los casos y pueda estar centralizado.
Durante el año pasado, la cartera de Modernización, encabezada por Andrés Ibarra , hizo un relevamiento del estado de situación.
Según fuentes oficiales, de los 220.000 empleados públicos que tiene la administración nacional (sin contar las fuerzas de seguridad), unos 70.000 pasan por algún tipo de sistema electrónico. De esos, la mayoría es identificada a través de tarjetas.
Sólo en siete ministerios existe un control biométrico, que detecta la identidad de la persona por su huella digital: Agroindustria, Educación, Justicia, Seguridad, Jefatura de Gabinete y Presidencia, además de Modernización.
La meta de este año será que el 50% de los ministerios pasen al sistema biométrico, el mecanismo más preciso. Y el objetivo final será que todos utilicen la misma tecnología y que haya un “sistema centralizado de presentismo”, que funcione como un panóptico que audite ausencias injustificadas u horarios incumplidos.

Un paso clave será licitar nuevos equipos para colocar en los ingresos de las dependencias. “Deberá cumplir con requisitos exigentes en materia de protección de datos”, señalaron las fuentes.
Desde la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), el gremio de mejor diálogo con el Gobierno, su titular, Andrés Rodríguez señaló lo siguiente: “Si sólo cambian el mecanismo técnico, no vemos ningún inconveniente. Pero las sanciones por ausencias injustificadas son las estipuladas en el régimen jurídico de la administración pública”.
Reconoció, en tanto, que los controles “son muy dispares” y que dependen del área de recursos humanos de cada organismo. “No hay problema en modernizar el tema del presentismo mientras no se afecten los derechos adquiridos”, insistió.

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