Educar para la libertad

A veces nos llenamos la boca hablando de educación, pero ¿que es y para qué sirve la educación? En un primer enfoque podríamos decir que educar es transferir un cúmulo de conocimientos. Ahora bien, ¿Que tipo de conocimientos?

EducacionLa mera acumulación de conocimientos no garantiza que una persona tenga éxito en la vida. La prueba de ello está en que muchas personas no tienen mucho estudio pero son felices. “Aprender es mucho más que estudiar”. Aprender es contar “si” con cierto conocimiento.
Sirve para que la persona utilice la inteligencia que todos tenemos para labrar una vida fructífera, lo que se llama inteligencia aplicada.
Aplicamos la inteligencia para resolver problemas, o mejor dicho, desafíos.
Aplicamos la inteligencia para ser más libres, ejerciendo nuestra libertad con responsabilidad, con coherencia, con valentía y a la vez con prudencia.
Para acceder a mejores grados de libertad, es preciso que emplees bien el grado de libertad en el que te encontras ahora.
Si querés que tus hijos sean libres, es preciso que le enseñes a respetar; a desechar el autoritarismo, reconocerse iguales que los demás; ni más ni menos.
Cuando ejerces tu libertad de un modo digno ante tu conciencia, te sentís más tranquilo, con más paz. Cuando sos cada día más libre, no te vas a asustar cuando algunas personas pretendan darte órdenes, ya que vos podés hacer valer tu libertad de un modo amigable y hasta con sentido del humor.
Otro aspecto importante de tu libertad es evites por completo el enojo y la irritabilidad, y que proceda siempre calmadamente y no por impulso.
Un modo de desactivar el enojo es poniéndote en el lugar de la otra persona, sin pretender imponer tu punto de vista por la fuerza.
Cuando hablamos de libertad, también nos referimos a darle lugar a la creatividad, al ingenio, la imaginación, la inventiva y la innovación, a fin de descubrir el modo de hacer realidad nuestros sueños e ideales. Libertad es, también, atreverse a soñar.
En la medida en que sos más libre, no dependes ni estás pendiente de la aprobación de los demás, ya no te interesa que te aplaudan ni que te adulen.
El ejercicio de la libertad implica también, no criticar, no acusar ni juzgar, ni culpar a nadie, ni con la palabra ni con el pensamiento. En lugar de criticar, es mejor “proponer” y aportar ideas que sirven de solución.

Educar para la libertad es “educar para la plenitud”, que es el propósito final de la educación, lo cual significa que entonces no es final sino un renacer, un volver a comenzar, una nueva etapa.
de acuerdo con lo que muchos creemos, “los hombres no nacemos libres, sino que nos hacemos libres”.
Para ser verdaderamente libre, es preciso un proceso de aprendizaje en el cual la reflexión y la observación juegan un papel fundamental.
Es conveniente estar atento a lo que sucede y a como sucede, pero sin pensar más de lo conveniente.
Aprender a ser libre es como subirse en una pequeña embarcación y recorrer las aguas de un río manso siguiendo el curso de las tranquilas aguas del río.
Ser valiente en el ejercicio de la libertad implica que, muchas veces, es mejor permanecer en silencio y tener un perfil bajo, sin llamar la atención. Con esto, además de asegurar tu libertad, asegurarás también tu calma y tu serenidad.
Cuando tenés calma y serenidad, podes trabajar mejor, podés hacer mejor tu trabajo, al hacer mejor tu trabajo le estás abriendo las puertas a la prosperidad y a tu propia realización personal.

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