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Se definen los escenarios de 2015

Aun en la elección bonaerense con menos misterios en muchos años, el voto de la ciudadanía en los comicios legislativos de hoy terminará de definir aspectos clave de los escenarios en los que se librarán las grandes batallas de “la transición” y en los que se irán definiendo las estructuras y las figuras que disputarán el 2015.
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Nada indica que vaya a haber grandes cambios en el “ranking” que dejaron las primarias de agosto. La victoria será para el Frente Renovador de Sergio Massa y el segundo lugar para el oficialismo encabezado por Martín Insaurralde como candidato y Daniel Scioli como principal protagonista político. Los sondeos previos indicaron que la sociedad UCR-Fap, con Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín al frente, se consolidará en el tercer lugar aunque muy por debajo de los dos primeros y la fuerza que lidera Francisco De Narváez, en cuarto término, sería la que más puntos perdería con relación a la primera vuelta.

Un protagonismo asegurado y una base consolidada

Una de las incógnitas que quedará develada esta noche será la brecha con que Massa se alzará con la victoria a manos del oficialismo, a la que las encuestas ubican entre los 8 y 10 puntos. Pero cualquiera sea la diferencia, si los pronósticos se cumplen, el intendente de Tigre rondará una cosecha del 40% de los votos y, habiendo vencido al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires -el distrito en el que se definen las elecciones nacionales- con una fuerza creada hace cuatro meses, será un protagonista central de la etapa que se viene.
Si supera, aun por poco, los 30 puntos, el oficialismo quedará posicionado, aun en la derrota, con una base de adhesión -otra vez, en el distrito electoral decisorio- a partir de la cual cualquier reconstrucción es posible.
El tercer lugar que conseguirá la alianza que reúne al radicalismo con las fuerzas que se nuclean en torno del socialista Hermes Binner oscilaría entre el 12 y 14%, un porcentaje que, aunque la consolide en el tercer lugar muestra las serias dificultades que, desde hace 25 años, tiene este espacio -en rigor, la UCR- para recuperar chances de acceder al poder en la Provincia. Pero su dirigencia espera que la fuerte recuperación de ese partido que se pronostica a nivel nacional en la elección de hoy gravite en su realidad bonaerense.
Desde esos puestos de largada -y con el problema de salud de Cristina Kirchner como un factor que podría influir fuertemente en el arranque de la transición-, el Congreso nacional será un escenario clave, donde se desplegarán algunas de las estrategias destinadas a ubicar candidatos en la carrera por la Presidencia de 2015. Pero en la Provincia también empezarán a montarse desde ahora varios rings, algunos para aquella pelea de fondo y otros para las propias batallas bonaerenses.

La legislatura como ring

La Legislatura será uno de esos escenarios, en los que el oficialismo -el Gobernador en particular- podría perder el poder que ahora ostenta. El massismo, que ya tiene bloques de peso relativo en ambas Cámaras, aspira a consolidar bancadas que le otorguen un rol decisorio en la definición de las leyes de los próximos dos años. Y, si los números se lo permiten, podría dar la pelea por la presidencia de Diputados y puestos de conducción clave en el Senado. Con todo, el nuevo mapa podría profundizar acuerdos que el oficialismo ya viene sosteniendo con el radicalismo, el Gen y expresiones minoritarias.

El peronismo, en su propia batalla

Y desde ya, uno de los ámbitos donde se desarrollarán los movimientos más fuertes y las peleas más duras, tanto a nivel nacional como bonaerense, será el seno del oficialismo, con el peronismo como eje y centro de las disputas.
Scioli trabajará, desde esta noche misma -cuando asuma formalmente la derrota del FpV en la Provincia- para convertirse en el candidato presidencial del espacio en el 2015. Pero deberá hacerlo en simultáneo con movidas que pondrán al peronismo bonaerense en estado permanente de turbulencia. El Gobernador aún no tiene la certeza de que el kirchnerismo duro -empezando por “la Casa Rosada”- no defina finalmente otro candidato propio, y lograr esa bendición, en medio de otros aspirantes ya declarados -como el gobernador entrerriano Urribarri- será una de sus primeras batallas.
En ese marco, quizás los sacudones más fuertes tengan al peronismo bonaerense como escenario. Las consecuencias más inmediatas de los resultados electorales de hoy se verificarán en numerosos municipios, donde los intendentes peronistas vieron reducirse duramente su caudal de adhesión vecinal, superados por la ola massista en algunos casos y a manos de opciones locales que les impuso el ultrakirchnerismo en otros. Varios de ellos perderán la mayoría en los concejos deliberantes.

Hacia la gobernación

Las distintas fuerzas, por lo demás, comenzarán a montar los rings en los que resolverán sus candidaturas a gobernador para 2015. Ya hay dos intendentes, por lo menos, con esa aspiración en el oficialismo, Fernando Espinosa, de La Matanza, y el lomense Insaurralde. Lo curioso es que ambos dicen contar con la bendición de Scioli, en quien también confía, pese a la magra cosecha propia de hoy, De Narváez, que ya ha dicho que quiere volver a correr esa carrera. En el massismo, Darío Giustozzi (Almirante Brown) ya notificó su aspiración pero lo espera una dura pulseada en la que irán apareciendo varios postulantes más.

Marisa Alvarez

Server Luján

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