Columna de opinión

¿Qué se entiende por desarrollo sustentable?

Cuando las generaciones futuras juzguen a las que vinieron antes, respecto a temas ambientales, tal vez lleguen a la conclusión de que no sabían: evitemos pasar a la historia como las generaciones que sí sabían, pero no les importó”

desarrollo sustentable

El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la presente generación, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras ni de satisfacer sus propias necesidades. Permitir que todos los pueblos del planeta accedan a un nivel satisfactorio de desarrollo social, económico, de realización humana y cultural en una tierra, cuyos recursos serían utilizados razonablemente, preservando las especies y los medios es una utopía.

Es difícil aceptar que los años pasan y en muchos países aun el desarrollo sostenible no es ni siquiera un tema central; la pregunta es: ¿Que necesitan los países para lograr un desarrollo sostenible?
“Vivir hoy sin matar el mañana,” sería, en forma gráfica y sencilla, mostrar el compromiso que tenemos y no podemos eludir con quienes seguirán habitando el planeta, donde la supervivencia humana, y la vida en general está en peligro.
Este desarrollo se basa en tres resultados: crecimiento económico, cuidado del ambiente y desarrollo social, lo cual equivale a decir prosperidad, planeta y personas. Sin una atención cuidadosa a estos tres componentes, no podemos crear un mundo sostenible.
Hoy los retos son locales, regionales y globales; deben afrontarse en cada nivel con responsabilidad, con una visión amplia de las causas que subyacen bajo los problemas, fomentando la participación de todos los sectores de la sociedad en la toma de soluciones a corto, mediano y largo plazo y favoreciendo los comportamientos y las prácticas respetuosas con el medio.

Se puede llamar desarrollo sostenible aquél que es capaz de satisfacer las necesidades actuales, sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones. Instintivamente, una actividad sostenible es aquélla que se puede conservar. Cortar árboles de un bosque, asegurando la repoblación, es una actividad sostenible. Por el contrario, consumir petróleo no es sostenible con los conocimientos actuales, pues no se conoce ningún sistema para crear petróleo a partir de la biomasa.
Muchas veces la falta de coordinación y de planificación de las acciones de los gobiernos ha derivado en una total ineficacia de sus políticas y han significado, en las cuestiones de ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al principio.
Por ejemplo, las pocas veces que se han establecido medidas anticontaminación de los cursos de agua, se accionó contra diversas empresas, pero no se tuvo en cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se encuentran a la vera de los ríos donde se vierten líquidos cloacales sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que hacen se hacen los desentendidos.

Las políticas ambientales, sobre todo aquellas dirigidas a frenar el daño que causa la contaminación, deben ser a todo o nada, es decir que si se emprende una campaña no se pueden dejar fisuras y empezar por pequeñeces. No sirve llevar a los jardines de infantes a juntar papelitos, mientras se deja que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento.
No es eficiente hacer un llamado a la adhesión voluntaria de un plan de producción limpia, porque acudirán los que siempre colaboran pues, aquellos a quienes la producción limpia no les interesa seguirán contaminando libremente.

Cada sociedad tiene una prioridad social, económica o política diferente. El grado de interés dependerá de la realidad que les toque vivir a cada una. Es cierto que la prioridad social de los argentinos hoy se relaciona más con sus necesidades básicas.
El crecimiento verde, como todas las políticas de buen incremento, requiere corregir los precios. Demanda, además, abordar las fallas de las políticas y del mercado, crear derechos de propiedad comercializables y eliminar los subsidios inadecuados. Esto significa que es necesario aumentar la eficiencia y reconocer la ineficiencia de los modelos actuales de crecimiento, que estamos experimentando. También apunta a encontrar estrategias creativas, que funcionan para cada país y ayudar a las autoridades a responder la pregunta del lunes por la mañana: ¿Qué se puede modificar?
Pensar de manera integral sobre el crecimiento puede devolvernos a la senda del desarrollo sostenible.

Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).

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