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Normas básicas de seguridad en línea

El aumento del tráfico en línea ha generado un aumento de la incidencia de las amenazas que afectan a nuestras actividades en línea, y han puesto de manifiesto los grandes peligros que acechan detrás de la pantalla.

Normas básicas de seguridad en línea

La navegación segura es uno de los principales retos a los que se enfrentan tanto empresas como usuarios en un mundo tan conectado como el actual.

Los recientes ciber-ataques dirigidos a algunas de las grandes compañías tecnológicas norteamericanas, así como a varias de sus agencias gubernamentales, demuestran que existen vulnerabilidades y brechas de seguridad en multitud de plataformas y sistemas, y que estas afectan incluso a las más altas esferas políticas y al propio sector de la tecnología.

Los nuevos delincuentes, los nuevos bandidos, los asaltantes de caminos del siglo XXI pertrechan sus fechorías en la red. Esto implica que es igual de importante invertir recursos, energía y conocimiento en este ámbito que en el plano físico. De poco servirá que un establecimiento se gaste el dinero en una alarma, una persiana de cierre y una caja fuerte, si no tiene blindadas sus plataformas online, sobre todo en vista de qué, como estamos pudiendo apreciar en los tiempos que corren, un porcentaje cada vez más amplios de los negocios y las actividades comerciales se realizarán por vía telemática.

Pero los atracadores no son solo el azote de joyerías y bancos, también pueden asaltar a individuos particulares. Lo mismo ocurre en el plano digital. Si no tenemos cuidado, cualquier persona podría ser víctima de un ataque por parte de un hacker o un delincuente informático. Esto hace imprescindible proteger nuestra privacidad, cuidar nuestras operaciones en línea y asegurarnos, en definitiva, de que nuestra forma de operar en la red no pone en riesgo nuestros activos digitales ni nuestra información sensible.

Para ello existen una serie de consejos o pautas de seguridad que nos ayudarán a disminuir el riesgo de sufrir altercados. El primer consejo tiene siempre que ver con la cautela y el sentido común. Para ello es imprescindible concienciarnos acerca del problema y la gravedad de sus consecuencias, así como de las vías para atenuar las amenazas.

A todos nos suena la importancia de contar con equipos bien protegidos y actualizados. Para ello es necesario contar con un buen software de seguridad y mantener los sistemas y las aplicaciones que utilicemos siempre al día, especialmente en materia de seguridad.

Bien sabida es también la importancia de contar con contraseñas robustas y seguras que no permitan identificarnos fácilmente y que no sean predecibles. Es conveniente, además, tomarse el tiempo de restablecerlas de manera periódica para evitar posibles infiltraciones.

También tendremos que estar ojo avizor de no caer en las trampas que puedan ponernos. No debemos acceder nunca sitios de dudosa reputación, verificando siempre la legitimidad y fiabilidad de los sitios web y los servicios en línea a los que accedamos. Ni mucho menos debemos descargar aplicaciones o archivos desconocidos, o acceder a links dudosos de cuestionable procedencia. Esos son los anzuelos que podrán condenarnos. ¡Y no olvidemos evitar, a menos que usemos una VPN, las redes wifi públicas o abiertas, no cumplen con las garantías necesarias para asegurar navegaciones seguras!

Pero de nada servirán estos consejos básicos si no estamos atentos de cuidar nuestras identidad digital, de estar sanearnos en la red. En otras palabras, de no aportar en los entornos digitales información que pueda comprometernos, o sobre la que queramos mantener el control, ya que todo lo que subimos a internet escapa de nuestras manos. Y todo, absolutamente todo, deja rastro. Recordémoslo.

Además, hay que recordar que existen abundantes herramientas para acorazar nuestras comunicaciones y blindar nuestras navegaciones, y que cada vez más plataformas digitales tienen la cuestión de la seguridad como uno de los pilares más importantes sobre los que se sustentan sus servicios. Exijamos siempre que se respete nuestra privacidad y nuestros derechos, investiguemos las opciones más seguras, hagamos uso de las herramientas de protección que tenemos a nuestras disposición, y no dejemos de mantenernos alerta: esa es, por encima de todas, la mejor forma protegernos.

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