Columna de opinión:
Los problemas actuales de la política ambiental en Argentina

La política medioambiental se refiere a las acciones que el gobierno realiza como resultado de la interacción de los intereses políticos, económicos y sociales. Esto se hace con el objetivo de conservar las bases naturales de la vida humana y conseguir un desarrollo sostenible.

Es a través de instrumentos jurídicos, administrativos, técnicos, sociales, económicos y fiscales que los políticos expresan su preocupación por ayudar a mejorar y cuidar el medio ambiente. Así tratan de conservar los principios naturales y por fomentar un desarrollo sostenible para lograr las metas ambientales.
El problema viene cuando los intereses políticos se anteponen al resto y los proyectos no ven la luz. Hay que entender que los problemas del medio ambiente suelen ser a corto, mediano y largo plazo y, en la mayoría de los casos, las soluciones también.

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Muchas veces la falta de coordinación y de planificación de las acciones de los gobiernos ha derivado en una total ineficacia de sus políticas, y ha significado, en las cuestiones ambientales y de infraestructura, la necesidad de volver al principio, a cero.
Si de algo depende el ambiente en el cual se asientan las sociedades humanas, es la fiscalización ambiental. Las evaluaciones y fiscalizaciones por parte de los gobiernos son necesarias para cualquier tipo de desarrollo con un alto impacto en el medio ambiente, si estas instituciones no funcionan correctamente, toda la definición de sostenibilidad se derrumba.

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación tiene diversos objetivos, entre ellos: asistir al Ministro de Ambiente en la implementación de la política ambiental como política de Estado, planificar políticas y programas ambientales nacionales para coordinar las acciones que tengan impacto en el ambiente, la promoción y fortalecimiento de la participación y coordinación de acciones con el sector privado, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales o impulsar políticas orientadas al enriquecimiento, restauración, conservación, aprovechamiento y manejo sostenible de los bosques nativos y los suelos, como así también actuar en la aplicación de los convenios internacionales en coordinación con organismos locales, nacionales, regionales, multilaterales u otras organizaciones públicas y/o privadas relacionadas con este ámbito.
Estos objetivos no son aislados, vamos a asistir progresivamente, a un debate cada vez más complejo sobre la sostenibilidad ambiental de los recursos y los ecosistemas. En la Provincia de Buenos Aires hay un frente abierto entre organizaciones ambientales, cámaras empresarias, gobiernos municipales, y por supuesto, la sociedad movilizada en un concepto que, en principio, asusta: exploración offshore de petróleo sobre la costa atlántica, dos de las cuales, se encuentran en áreas asignadas frente a la Ciudad de Mar del Plata.

Argentina no posee una política clara en relación al ambiente. Nunca se trazó para todo el país y sus diferentes regiones una línea de trabajo integrada que aborde los principales aspectos como bosques, residuos, glaciares, biodiversidad, cambio climático, políticas y gestión económica entre otros temas. Falta gestión política ya que hay mucho desinterés de parte del actual gobierno y de los anteriores en relación a estos temas.
Lo único que se hace es emparchar y así no se puede avanzar de ninguna forma. El problema no son las leyes en sí sino su cumplimiento. En algunos casos faltaban, pero una vez que aparecieron hay una imposibilidad para aplicarlas. La autoridad de aplicación en cada caso no hace ejercicio de su autoridad y la gente no aplica la ley porque nadie los controla.
El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, hizo referencia al estudio de impacto ambiental que se realizó sobre exploración offshore, en enero del 2022.
“Es la primera vez que el Ministerio de Ambiente participa del estudio de impacto ambiental y esto es un dato positivo. Porque hubo diversas prospecciones sísmicas a lo largo de estos años”. Sin embargo, “a partir de ahora, la actividad offshore en nuestro país, empieza a tener un componente ambiental”, dijo Cabandié, y explicó que es “para revisar, asistir, tener presencia física en la prospección sísmica, tener técnicos y científicos que puedan dar el visto bueno a cada uno de los procesos”.
Como Ministro debería saber que es una Evaluación de Impacto Ambiental: es el procedimiento obligatorio que permite identificar, predecir, evaluar y mitigar los potenciales impactos que un proyecto de obra o actividad puede causar al ambiente en el corto, mediano y largo plazo; siendo un instrumento que se aplica previamente a la toma de decisión sobre la ejecución de un proyecto.
Se trata de un procedimiento técnico-administrativo con carácter preventivo, previsto en la Ley nº 25675 -la Ley General del Ambiente-, que permite una toma de decisión informada por parte de la autoridad ambiental competente respecto de la viabilidad ambiental de un proyecto y su gestión ambiental. Y, evidentemente, esto el Ministro Argentino lo desconocía, sino no haría tanta “fiesta” por haber participado de una Evaluación de Impacto Ambiental… Esto hace años que debería haberse implementado, por lo menos desde que se implementaron las leyes respectivas.

Cabandié también se refirió a la necesidad de generar una transición energética y aclaró: “No se puede cortar de la noche a la mañana el uso de hidrocarburos, gas o petróleo, porque entraríamos en un colapso social y económico inimaginable. Tenemos que profundizar la transición energética, ir hacia energías renovables o limpias”.
Nadie, le está pidiendo que, de la noche a la mañana, se profundice la transición energética que ningún Ministro se anima o animó a llevar a cabo.

Lo que se pide que se tenga en cuenta es que en los próximos años se prevé que las energías renovables conseguirán una cuota del 36% sobre el mix energético mundial en 2030, lo que incrementaría el PIB hasta aproximadamente 1.3 billones de dólares. Y esta transición ya está ocurriendo. De hecho, en 2017 los flujos de dinero hacia el petróleo y el gas cayeron en un 25%. A este futuro prometedor, hay que sumar estos otros factores que garantizan que invertir en energías renovables sea seguro y rentable: costes decrecientes y demanda creciente y optimización de los sistemas de integración a la red y previsiones muy optimistas sobre el almacenamiento de electricidad.
El tema es que, en Argentina, se avanza un paso y se retrocede diez, se avanzan 5 pasos y se retrocede cincuenta… Así es imposible la inversión hacia las energías sustentables.

Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista),

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