Jefe de Comando de Prevención Comunitaria desnudó graves falencias y fue removido

Una comunicación interna pone al descubierto la realidad del Comando de Prevención Comunitaria.
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Menos de la mitad de los móviles en funcionamiento, un sólo taller, deficiencias edilicias y condiciones humillantes de trabajo, reclamadas al ministerio de Seguridad por el titular del CPC, que un día después ya no estaba en su cargo.

Si bien es uno de los caballitos de batalla del gobernador Scioli para mostrar su gestión en Seguridad, los Comandos de Prevención Comunitaria esconden detrás de la fachada de estreno de móviles nuevos, una serie de falencias y deficiencias estructurales. Un pedido desesperado al ministerio de Seguridad retrata la verdad detrás de los C.P.C anunciados por la Provincia con bombos y platillos.

El texto, firmado por el ex Comisario Inspector Maximiliano Bondarenko, Jefe del C.P.C de la ciudad de La Plata, dirigido «a la Superioridad Policial» y fechado el 29 de julio de 2014, desnuda falencias edilicias, de infraestructura, móviles, insumos vitales y mantenimiento, entre otras. «Este Comando de Prevención Comunitaria sufre distintas carencias que atentan contra su óptimo funcionamiento e impiden que pueda constituirse en un digno lugar de trabajo», refleja Bondarenko desde sus primeras líneas.

No es un dato menor que el ex comisario que realizó la denuncia interna, dos días después dejó de estar en el cargo. Bondarenko, fue reemplazado al frente del CPC por el comisario Mario Ruiz, quien a su vez, fue cubierto por Diego Bravo en la distrital Norte, aunque no queda claro si renunció o fue removido. Infocielo intentó comunicarse con autoridades de Seguridad pero no contestaron las llamadas.

Según el documento, de la dotación inicial de 67 móviles, sólo 30 están en servicio; ocho llegaron con el motor fundido y hasta el momento continúan igual debido a que un sólo taller con un único mecánico se encarga de reparar las unidades de La Plata, Berisso y Ensenada. Además, consigna, se recibieron 17 motocicletas, una de ellas desarmada y sin funcionar y todavía no se han podido plotear las sectorizaciones de las 77 zonas. En tanto, no se encuentran disponibles los repuestos solicitados como así tampoco las herramientas necesarias para las reparaciones.

En este marco, «dado el déficit mencionado, el personal policial recorre en móviles de Prevención local junto con empleados municipales», como es sabido. Sin embargo, pocos conocen que los trabajadores deben hacer relevos dos veces al día de una hora y media, en los cuales queda sin cobertura las zonas cubiertas por esos C.P.C.

En lo que respecta a insumos, los datos son irrisorios: «Sólo fueron entregadas 10 carpetas tamaño oficio, 20 cajas plásticas, 10 libros de actas, 3 libros de expedientes y una fotocopiadora que es utilizada también como impresora». El resto de las cosas, reseña, son subsanadas por el propio personal. Sumado, fueron retirados dos dispenser de agua por falta de pago y queda unicamente una canilla ubicada a 50 metros de las oficinas.

En lo referente a la cuestión edilicia destaca la falta de gas natural para calefaccionar los lugares de trabajo, una instalación eléctrica defectuosa que ya ha ocasionado cortes varias veces en un día y deterioro de las pocas herramientas con las que se cuenta. En línea, «las oficinas de Guardia, Radio, AVL, Operaciones y de móviles para el personal en los relevos están en el mismo espacio, ocasionando reiteradas interferencias de trabajo», precisa.

De hecho, uno de los principales problemas de la fuerza está enmarcado en los altos números de pedidos de carpeta ocasionados por enfermedades, algo que podría explicarse en este ámbito cuando el texto agrega que existe espacio suficiente pero no habilitado, «por lo que el personal debe realizar relevos a la intemperie todos los días».

Otro de los elementos preocupantes enumerados en el pedido al ministerio de Seguridad que conduce Granados es la falencia en instalaciones sanitarias. «La C.P.C cuenta con dos baños para todo el personal, uno de ellos sin descarga de agua y el desagüe cloacal tapado», indica, aunque se vuelve más increíble al exponerse que en el horario de relevos, se aglomeran más de 300 personas para utilizarlo. Además, los inodoros pierden agua por lo que es más habitual que se usen los baños de las estaciones de servicio cercanas.

En lo que respecta a la formación, las academias del personal del C.P.C, una de las cuestiones destacadas en la promoción de la gestión de Seguridad de Scioli, «son dictadas por el titular, autoridad judicial y del ministerio de Seguridad en un quincho correspondiente al predio de deportes del Círculo de Oficiales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires».

No sin ser menos necesarios, también figura la denuncia de escasez de insumos como el combustible, cintas perimetrales y guantes de látex quirúrgicos. «La falta de una constante provisión de dichos elementos y la actitud desidiosa por parte de quienes deberían disponer su suministro inspira cierto desánimo en los uniformados que provoca una merma en las actitudes positivas y en la predisposición para un esfuerzo extra», expone el comunicado.

En un desesperado pedido de la gestión local del C.P.C, el ex comisario Bondarenko cierra el comunicado diciendo: «Ante el panorama planteado, éste humilde servidor policial, eleva una fervorosa solicitud a las autoridades policiales para que se hagan eco de la gran prioridad que connota, en el plano social, político y humano, una problemática tan sensible como es la seguridad pública». Dos días después no estaba más en sus funciones.

Fuente: Infocielo

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