Colcaron una placa conmemorativa al Beato Álvaro del Portillo

Con la presencia de la Secretaria de Políticas Sociales de la Municipalidad de Luján, Mónica Issouribehere, el arzobispo de la Diócesis Mercedes-Luján monseńor Agustín Radrizzani y concejales, ayer se colocó en la entrada de la «Casa de Retiro de La Huella y Marangatú», una placa conmemorativa con el nombre del Beato Álvaro del Portillo.

En esta casa ubicada en Champagnat y Matienzo, en el barrio El Ceibo, se realizan diversos talleres y actividades relacionadas con la fundación.

Monseńor Álvaro del Portillo fue el sucesor de Josemaría Escrivá de Balaguer. Nació en Madrid (Espańa) el 11 de marzo de 1914, tercero de ocho hermanos, en una familia de honda raigambre cristiana. Solicitó su admisión al Opus Dei el 7 de julio de 1935. Estudió en el colegio del Pilar de Madrid, junto con el colegio recibió su primera Comunión en la parroquia de la Concepción de Nuestra Seńora. Estudió en la escuela de Ingenieros de Madrid.

Durante su época de estudiante, fue militante de la Comunión Tradicionalista (integrado en la Juventud Tradicionalista y la AET). Tras la detención de su padre por la policía gubernamental, tuvo que abandonar el domicilio familiar y estuvo en situación de fugitivo, huyendo de refugio en refugio. En octubre de 1936 le concedieron asilo en la embajada de Finlandia.

Placa Beato Alvaro del Portillo

Los días 3 y 4 de diciembre de 1936, los guardias de asalto asediaron dicha embajada y el día 5 entraron en algunos edificios anexos y arrestaron a todos los refugiados, entre ellos, a Álvaro del Portillo. Los trasladaron a la cárcel de San Antón, siendo juzgado el 28 de enero de 1937, y liberado al día siguiente sin cargos. De allí se dirigió a la embajada de México, donde estaba su madre. Al cabo de un mes, las autoridades de la embajada lo expulsaron. El 13 de marzo de 1937 se exilió en la legación Honduras. Posteriormente se presentó con identidad falsa como voluntario al Ejército Popular de la República con el fin de pasarse a la zona del Bando Nacional, siendo enviado al frente.

Fue ayudante de Obras Públicas, aprobando el examen de ingreso en 1933 y posteriormente llegó a ser doctor ingeniero de Caminos y doctor en Filosofía y en Derecho Canónico.

Fue ordenado sacerdote el 25 de junio de 1944 por Leopoldo Eijo y Garay. En 1946 fijó su residencia en Roma, junto a Josemaría Escrivá de Balaguer.

Formó parte del Consejo General del Opus Dei de 1940 a 1975; de 1940 a 1947 y de 1956 a 1975 fue secretario general.
Fue consultor de diversos organismos de la Santa Sede. Trabajó en el Concilio Vaticano II, primero como presidente de la comisión antepreparatoria para el laicado y luego como secretario de la comisión sobre la disciplina del clero y como consultor de otras comisiones. Sus libros Fieles y laicos en la Iglesia (1969) y Escritos sobre el sacerdocio (1970) son, en buena parte, fruto de esa experiencia.

El 15 de septiembre de 1975 fue elegido para suceder a san Josemaría Escrivá al frente del Opus Dei.

Al ser erigido el Opus Dei como prelatura personal, el papa Juan Pablo II lo nombró prelado. En 1990 fue designado obispo también por Juan Pablo II, quien le confirió la ordenación episcopal el 6 de enero de 1991. En 1985 fundó en Roma el Centro Académico Romano de la Santa Cruz, germen de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

Durante sus diecinueve ańos al frente del Opus Dei, la labor de la prelatura se extendió a veinte nuevos países. Murió en Roma el 23 de marzo de 1994 después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa, habiendo celebrado su última misa en el Cenáculo. El papa Juan Pablo II acudió ese mismo día a rezar ante sus restos mortales. Está abierta su causa de canonización.

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