Buscan regularizar a vendedores ambulantes

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El Gobierno de la Nación regularizará a vendedores ambulantes por medio de la puesta en marcha de una distribuidora de productos de la economía popular en el mes de octubre, en donde los trabajadores podrán adquirir productos sin intermediarios ni costos especulativos.

La iniciativa, que es impulsada por la Coordinación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras en Espacio Público (Gestión TEP), área dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, tiene como principales objetivos promover este mercado como una salida para luego de la pandemia de coronavirus y aplicar lo mismo en todas las provincias, como parte de un plan federal.

Desde la Gestión TEP adelantaron que se comenzará con una prueba piloto en Buenos Aires, aunque todavía no se precisó si será en la Ciudad de Buenos Aires o en el ámbito del conurbano bonaerense.

Francisco Cubría, a cargo de la entidad, detalló que «no se competirá con los mayoristas» sino que se intentará «construir una alternativa que ponga en valor y promueva los productos de la economía popular», y, por tal motivo entiende como «clave la comercialización y la actividad de los vendedores ambulantes».

Tras iniciarse en Buenos Aires, se replicará el mismo sistema en diferentes distritos aunque adaptado a las realidades y necesidades locales, una vez que esté elaborado el registro de los trabajadores de la economía popular, en el que tendrán su lugar los comerciantes callejeros.

De acuerdo a Cubría, la regularización prevé proveerles seguro y/o ART, la creación de una figura jurídica que facilite la producción y comercialización, el desarrollo de microcréditos y de guarderías para los hijos pequeños de los trabajadores, que en un gran porcentaje son mujeres.

En este esquema, además, se articularán convenios con empresas y fábricas para «evitar intermediarios entre productores y consumidores y lograr un precio más justo», un objetivo que el gobierno también quiere alcanzar con la creación de las distribuidoras populares.

Para graficar la idea, Cubría puso como ejemplo la venta de chocolates, que frecuentemente son comercializados en forma ambulante en trenes y subtes.

«Tres meses antes de su vencimiento los chocolates tienen que ser sacados de góndola y enviados al Ceamse, pero algunos transportistas venden por su cuenta esas partidas a los trabajadores ambulantes, bajo sus propias condiciones y precios, según la demanda que exista», explicó.

Según un informe de la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) anterior a la irrupción del coronavirus en el país, más del 84% del sector no está registrado en ningún programa social y sólo entre un 3, 5% es alcanzado por el monotributo social.

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