Lo absurdo del lenguaje inclusivo ¿Ellos y ellas?

Especial Virus

Las palabras que utilizamos para expresarnos son muy importantes. Una palabra, o incluso una simple letra, puede cambiarlo todo. Es por eso que hoy queremos hablar del mal llamado «lenguaje inclusivo» (ese que utiliza el innecesario «ellos y ellas», «todxs» o «todes»).

No es extraño que haya grandes intereses en la manipulación del lenguaje, porque éste tiene mucha más relevancia de lo que parece. Entre lo que pensamos y lo que decimos existe una relación muy estrecha.

 lenguaje inclusivo empanades

En la actualidad, vemos cómo la ideología de género y el feminismo han emprendido una guerra de palabras. Y cuando consigan modificar la manera en que decimos las cosas, conseguirán cambiar lo que pensamos. Si ellos utilizan nuestro lenguaje, habremos avanzado. Pero si nosotros hablamos con el suyo, habremos retrocedido. Esta manipulación del lenguaje es algo que ha existido desde siempre y en ámbitos muy diferentes entre sí. Pongamos un par de ejemplos:

Cuando alguien va a un banco y quiere un préstamo, dice «vengo a pedir un préstamo», en lugar de «vengo a comprar un préstamo», que es lo que realmente está haciendo (por los intereses que se pagan). Evidentemente, a los bancos les interesa más que digamos «pedir» que «comprar», porque así nos colocamos a priori en una posición de inferioridad. Nos ponemos psicológicamente en los brazos del banco esperando que nos ayude, cuando en realidad le estamos pagando nosotros a ellos y haciéndoles su negocio.

Y eso por no hablar del polémico lenguaje de lo políticamente correcto (que guarda una estrecha relación con el llamado «lenguaje inclusivo»). La mayoría de los políticos (al menos en España) lo utiliza constantemente, creando frases artificiosas y difíciles de entender. No hace falta ni poner ninguna cita, basta con escuchar el discurso de casi cualquier político (con honrosas pero escasas excepciones). La dificultad para comprenderlos no radica en que utilicen un vocabulario culto o extenso, sino en que hacen una deformación de nuestra lengua, y no usan el verdadero español. Como afirma Álex Grijelmo en su obra Defensa apasionada del idioma español, «con ellos, el lenguaje no se hace cada día, sino que se deshace» [1].

¿Qué es el «lenguaje inclusivo»? 〉 Ellos y ellas

El «lenguaje inclusivo» (o también llamado «lenguaje no sexista») es aquel que busca no discriminar a ninguno de los sexos al hablar. Es por eso que utiliza expresiones tales como: «ellos y ellas», «tod@s», «todxs», «todes» (haciendo referencia a «todos»), etc. Cuando el «lenguaje inclusivo» dice tales expresiones («ellos y ellas»…) quiere referirse a ambos sexos, incluyendo también a aquellos que no se sienten identificados con ninguno de los dos sexos biológicos.

Tras la aceptación de los postulados de la ideología de género empieza a hacer falta una nueva forma de hablar. Especialmente, cuando se sustituye la «o» del masculino neutro por una «e» o una «x» se pretende abarcar a todas las sexualidades diversas, y no dañar la autopercepción de ningún individuo.

El problema es que parte de un presupuesto falso: que nuestra lengua discrimina. En español podemos distinguir entre el género no marcado (aquel que se puede utilizar como término genérico para designar a todos) y el marcado. Por razones históricas y lingüísticas, el género no marcado es el masculino. Pero eso no implica que el lenguaje sea machista y haya que cambiar la lengua por completo. Al contrario, lo único que significa es que se puede utilizar perfectamente el masculino como un neutro, para referirse a todos.

¿Qué dice la RAE?

La Real Academia Española (RAE) es uno de los mayores referentes cuando queremos hablar de la lengua española. Es por eso que queremos citar aquí la posición de la RAE con respecto al lenguaje inclusivo:

Los chicos y las chicas, ellos y ellas:

Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. Existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar a todos los individuos sin distinción de sexos. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos. [2]

Como se ve, la posición de la RAE es bien clara. Además, añade que se trata de un hecho que va contra la economía del lenguaje. La evolución normal de todas las lenguas lleva a una reducción del número de palabras utilizadas. Decir lo mismo con el menor número de palabras posible.
La RAE sobre el lenguaje inclusivo (no nos podemos referir continuamente a ellos y ellas ni utilizar la «x» o la «e»).

 lenguaje inclusivo

La ONU, por su parte, le dio a su personal una serie de «estrategias para no discriminar» (¡como si hablar bien el español fuera discriminar!) como ésta:

Emplear pares de femenino y masculino (desdoblamiento) puede utilizarse cuando se quiere hacer visibles tanto a mujeres como a hombres. [3]

Por supuesto, aporta frases de ejemplo como «Los niños y las niñas deben asistir a…», «El tribunal está integrado por jueces y juezas…», «ellos y ellas», etc.

Por otro lado, define al lenguaje inclusivo como «la forma de expresarse sin discriminar a un sexo o identidad de género y sin perpetuar estereotipos de género«. Es una definición en la que puede observarse la gran carga ideológica y de género que tienen (como siempre, utilizando como excusa determinados fines aparentemente nobles).
¿Debemos utilizar el «lenguaje inclusivo»?

¿Tiene sentido estar diciendo continuamente «ellos y ellas» o sustituyendo la letra «o» del masculino neutro por una «x» o una «e»? Lingüísticamente, no tiene ningún fundamento. La única razón que existe para hablar así es ideológica. El mismo hecho de llamar «lenguaje inclusivo» a esta deformación del español es también una infiltración ideológica.

El «lenguaje inclusivo» que se ha extendido hasta a las instituciones. Esto está sacado de la web oficial de una universidad de Perú [4]. Es absolutamente innecesario y artificioso referirse continuamente a ellos y ellas…
El problema es que las asociaciones y movimientos que promueven estas ideologías están deformando la lengua española. Además, obligan a la sociedad a utilizar el mal llamado «lenguaje inclusivo» para llegar a su ideal de apertura a la diversidad y tolerancia. Hoy en día, lo políticamente correcto es utilizar el lenguaje inclusivo a pesar de ser un error gramatical y conceptual advertido infinidad de veces. Y quien se sale de lo políticamente correcto casi que no merece ser escuchado ni respetado.

Fuentes: Familia y Verdad
[1] Libro citado, página 269.
[2] Real Academia Española.
[3] El empleo del lenguaje inclusivo en español – ONU.
[4] PUCP.

Server Luján

Te puede interesar

acumulación de residuos

Preocupación por la acumulación de residuos

Hace ya varios días que los vecinos están manifestando su descontento con la falta de …

Deja una respuesta