Reflexiones literarias: La música, esa otra poesía

Atahualpa Yupanqui decía que la música era el alma de la letra. Aquello que no se ve pero su presencia es tan real como la poesía misma.

Esta reflexión del gran maestro de nuestro folclore me hace pensar en la música como esa otra poesía o bien como esa fuerza milagrosa que hace de toda letra por mas simple y modesta una expresión gigante. Aquel misterio (la música) que, cual manto extraordinario viste a toda letra siempre de gala.
Decir por ejemplo: Ay lunita tucumana, tamborcito calchaquí, ¿es lo mismo que cantar Ay lunita tucumana, tamborcito calchaquí…? evidentemente no, dirá el amable lector. Entonces ¿qué le otorga la melodía a la letra? ¿Dónde habita esa extraña y hermosa presencia llamada melodía? ¿Será el verdadero lenguaje del alma? ¿mucho mas que la metáfora que por mas que nos sugiera múltiples imágenes será en algún momento limitada y final?
La música es un mundo donde cada cosa es todas las cosas y todas las cosas se llaman Música. Al genio de Bonn, Ludwig Van Beethoven, le preguntaron qué era la música, él respondió: “La música es una revelación más alta que la ciencia o la Filosofía”. Siglos antes Platón relacionaba la música con la virtud. Decía: “La música es un arte educativo por excelencia, se inserta en el alma y la forma en la virtud”. Agustín de Hipona pensaba que la música carecía de significado pero que, aun así y misteriosamente, colmaba nuestra vida de sentido. Tal vez la música nos viene a decir que nada carece de poesía, de metáfora.
Para Pitágoras la escala musical era un instrumento estructural del Cosmos, considerando que es una expresión Metafísica como el propio Dios, que aun sin verlo los creyentes sienten su presencia de tal manera que nada escapa a El.

En la primera obra de Descartes El Compendium Musicae nos dice que las cualidades del sonido (ritmo, altura) se relacionan con las cualidades de nuestros sentimientos humanos. La música habita en todos lados, habla todos los idiomas y es entendida por todos. Nos conmueve, nos alegra, nos inspira, nos calma, nos enriquece, nos arropa, nos cura. Pienso en una orquesta, por ejemplo de música clásica, pienso en esas decenas de hombres y mujeres que se ponen de acuerdo en ejecutar una pieza musical, digamos la Novena Sinfonía del gran músico alemán, renglones antes nombrado. Y me digo que allí, desaparece el concepto de guerra, allí reina un entendimiento absoluto, un acuerdo de partes, un tratado tácito de paz, que ningún gobierno jamás pudo lograr. Músicos de todas partes del mundo, músicos que hablan distintos idiomas y que tal vez piensan opuestamente en casi todo y sin embargo allí durante esa maravillosa sinfonía, durante ese breve tiempo, se comunican, se escuchan se toleran, se unen en algo tan angelical y perfecto que todo un mundo colérico, lejos muy lejos de ellos, jamás entendería.

Borges dijo sobre la música que “es la más misteriosa manifestación artística”. Tal vez Ella sea aquello que todo poeta busca durante su vida, aquello que busca acaso, sin hallar. El Poema.

Luciano Cavido

Comentarios

Te puede interesar

El sótano de Kafka

La soledad es el refugio de todo escritor. Las bibliotecas vacías son paraísos terrenales para …

Deja un comentario