Que el pueblo haga tronar el escarmiento

Entre chicanas y amenazas cruzadas, tras la fallida sesión extraordinaria del pasado viernes, los concejales de la oposición volvieron a convocar al intendente para este lunes, bajo amenaza de no dar quorum para la última sesión ordinaria del año en la que se debe tratar el presupuesto 2017 y el COU.

La política vernácula sigue demostrando su desprecio por la “res pública” y los intereses comunes, de cara a un complicado año electoral de medio término, oposición y oficialismo se desesperan por demostrar a la ciudadanía quien tiene la razón, intentando capitalizar los des manejos propios y ajenos, unos insuflando malestar en una población harta de la falta de servicios, tratando de armar un circo del cual poder sacar provecho político y otros nadando en las turbias aguas de su propia incapacidad para resolver los temas que aquejan a la gente, más allá de hacer bandera con obras que bajan de la provincia, nada ha cambiado en la ciudad de la fe, cambiemos no es el cambio, y quienes apoyaron o estuvieron en la anterior gestión se hacen los distraídos ante una realidad socio económica de la que ellos fueron parte activa o al menos partícipes necesarios.
Es menester que la clase dirigente que se llena los bolsillos con jugosos sueldos demuestre de una vez por todas que sirven para algo más que juntarse a “rosquear” en los bares de la calle San Martín.
Es insostenible que quienes madrugan a diario y se desloman para alcanzar apenas lo justo para comer sigan siendo rehenes de ciertos personajes que alejados de la realidad y esgrimiendo tener “los pies en el barrio” o dando una merienda a un centenar de niños de vez en cuando sigan usando a quienes fueron víctimas de su propia inoperancia como funcionarios públicos, como si ser concejal no implica la misma responsabilidad que ser parte del ejecutivo.
La sociedad espera cada vez con menos paciencia que 19 concejales y un intendente (rodeado de aparentes inoperantes que no pueden ni dirigir el tránsito) se dignen a dar la cara a los vecinos y expliquen de qué manera una ciudad otrora pujante pueda volver a retomar el sendero del crecimiento en vez de estar armando la parodia de las acusaciones cruzadas mientras los vecinos siguen padeciendo para después verlos reunidos como si nada hubiera pasado, para ellos, los verdaderos genocidas de nuestra ciudad no cabe más que el desprecio público y que el pueblo haga tronar el escarmiento.

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