¿Qué cambio elegimos para la Argentina?

Estamos a las puertas de votar un nuevo presidente y se impone la demanda social por el cambio.
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La fatiga que causa el relato oficial comenzó a ratificarse en las recientes experiencias de las elecciones primarias. Pero más allá del agotamiento de un estilo de gobierno, la oportunidad en ciernes es encontrar la salida de la recurrente transición inconclusa que nos impide un progreso sostenido con genuina inclusión social. Para eso es impostergable la recuperación de una visión estratégica, la definición de una conveniente reinserción internacional, un fortalecimiento de las instituciones y un reordenamiento de la economía; asumiendo un profundo compromiso ético: proteger a los más necesitados e impregnar de transparencia cada acción de gobierno.

No toda la oferta electoral propone “el cambio” en ese sentido. Del lado del oficialismo, a pesar que Scioli nos fatiga con el falaz discurso del cambio en un desesperado intento por diferenciarse del kirchnerismo, sabemos que es más de lo mismo. Por el lado del macrismo, ya hay algunas definiciones que nos permiten inferir la escasa sensibilidad social de su proyecto.

Aunque parezca reduccionista, resulta ilustrativo el anuncio de Macri de eliminar el cepo al dólar el primer día de su hipotético gobierno. Esta afirmación trasciende los aspectos técnicos porque revela la concepción que la fundamenta. Liberar la divisa de manera inmediata llevaría a una fuerte devaluación del peso, a menos que apuesten a la ilusoria posibilidad de disponer de manera inmediata de los dólares que abastezcan la demanda esperada. El perjuicio recaerá sobre los trabajadores, los jubilados y los sectores más vulnerables, en un país que ya registra un 27% de pobreza.

En cambio, Sergio Massa ha planteado la necesidad de liberar el mercado cambiario, pero con una instrumentación diferente. El candidato del Frente Renovador propone una solución gradual con la utilización de los instrumentos de la política y un manejo distinto de los tiempos para evitar consecuencias sociales traumáticas.

Apoyado en la experiencia de su equipo económico, propone resolver los errores de la actual política cambiaria a través de un cambio justo y ordenado que contemple la liberación inmediata de las transacciones prioritarias, mientras que con la puesta en marcha de un programa económico integral se generen las condiciones para que el Banco Central disponga de los dólares necesarios para hacer frente a la demanda. Este método, paulatino y previsible, evitará las consecuencias negativas de la aplicación de un ajuste por la vía del shock y es una postura responsable, que contempla los costos que trae aparejada cada decisión de gobierno.

El próximo gobierno tendrá mucho por hacer y ante tamaña tarea es deseable que la experiencia nos sirva de guía para evaluar y definir no sólo qué es lo que necesitamos cambiar, sino para elegir la dirección que se le imprima a ese cambio.

Existe una brecha sustancial entre las propuestas económicas de los candidatos. La expuesta en primer término se encamina hacia el pensamiento que definió la década del ’90 de la mano de Milton Friedman: “hay que desarrollar alternativas y mantenerlas, hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable”.

La otra se inclina sobre el desafío que planteó Keynes: “resolver el problema político consiste en combinar tres cosas: eficiencia económica, justicia social y libertad individual”. Para los argentinos que buscamos más y mejor democracia, el camino se ha comenzado a trazar.

Por Jorge Sarghini
Presidente del bloque de diputados del Frente Renovador de la provincia de Buenos Aires.

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