Educación pública, algunas reflexiones por Griselda Krauth *

Nota de opinión: Educación pública, algunas reflexiones

Lenta pero constantemente, como gota que orada la piedra hasta quebrarla, el gobierno de Vidal avanza sobre el sistema educativo de gestión pública de la provincia de Buenos Aires, el segundo más grande de Latinoamérica.

por Griselda Krauth *

Proyectos que se paralizan, escuelas y secciones que se cierran por “falta de alumnos”, decisiones que se toman desde las antípodas de concebir a la educación como un derecho social que debe garantizar el estado. Sino pensando que la educación puede regularse con las leyes del mercado, sin dar cuenta de las desigualdades económicas y sociales que nos atraviesan, anclados en la idea de que la educación es una mercancía.

Vidal parece querer repetir la experiencia de Macri en la CABA, donde la función del Estado con respecto a la educación pública, después de más diez años de gobierno, ha quedado sometida tan solo a la función reguladora y evaluativa.

Si bien la Escuela Pública nunca ha sido plenamente inclusiva, ahora opera como instrumento de exclusión social, se subordina a la racionalidad económica y prioriza criterios de meritocracia, selectividad e individualización.

El poder, en el marco de las políticas conservadoras que se están poniendo en práctica fuertemente en los últimos dos años, utiliza los medios de comunicación para lograr una meta claramente determinada que resulta ser, en la mayoría de los casos, absolutamente contraria al bien común.

Nadie sufre tanto el atropello de los medios como los propios docentes. Permanentemente se contrapone el rol de docente trabajador de la educación con la idea e imagen que remite al mito vocacional, levantado como bandera por los medios funcionales al gobierno. Y confunden el compromiso con el conocimiento, la razón y la enseñanza que moviliza a los docentes, con la actitud de sacrificio que es propia de la fe y el sacerdocio.

La política educativa es una formación social, el gobierno de Vidal no solo planifica, sino que pone en práctica lo que planifica en relación con el poder que acumula. Solo teniendo en cuenta las relaciones desiguales de poder podremos desentrañar lo que esconde y silencia el hecho de que la calidad en educación está ligada a las desigualdades de clase.

Calidad educativa, para los gobiernos de Macri y Vidal, significa que unos tienen mejor educación que otros. Solo con distribución igualitaria habrá educación igualitaria. No se vencen los desequilibrios sociales buscando recortes y paliativos: el remedio es atacar las causas, esas que están destruyendo nuestros derechos y anidan en el corazón de la “política social de mercado”.

* Profesora de Educación Física (INEF, Bs. As.), Profesora en Ciencias de la Educación (UNLu), Licenciada en Planeamiento y Organización de la Educación (UNLu) y Concejal de Luján.

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