La preservación de la ecología y el cuidado del medioambiente empiezan por casa

Si queremos preservar la ecología de nuestro maravilloso planeta tierra, es preciso que comencemos por cosas pequeñas y sencillas.
Por ejemplo, si estamos en la calle y comemos caramelos, no tiremos el papel del caramelo en la vía pública, guardemos ese papel en el bolsillo y cuando llegamos a casa lo tiramos en cesto de residuos. Lo mismo sea también si es el envoltorio de un alfajor o un paquete de cigarrillos.
Cuando vamos de compras al almacén o la verdulería, llevemos nuestra propia bolsa para no consumir las bolsas de plástico que son muy contaminantes y tardan mucho tiempo en degradarse.
Una buena medida sería usar bolsas de papel en lugar de las de plástico, ya que son más fáciles de reciclar y no contaminan tanto en medioambiente.
También debemos cuidar la higiene en nuestra cuadra, en nuestro barrio, en las plazas y parques. Es una cuestión de cultura, de educación, de ser buenos vecinos y respetarnos unos a otros.
Muchas veces vemos que, a los costados de caminos o en algunas equinas, ciertas personas arrojan basura como si la vía pública fuera un basural, y ni hablar de las localidades en las que hay zanjas, que con frecuencia se llenan de papeles, bolsas plásticas, botellas vacías, latas de cerveza y cosas por el estilo.
Entonces ¿Qué hacemos?
Una de las cosas que podemos hacer es dar charlas en las escuelas para que los chicos aprendan a respetar y cuidar el lugar donde vivimos, poniendo la basura en su lugar y no en cualquier lado.
Claro que el problema de la contaminación no es solo de Luján, es un desafío de todo el planeta ver qué hacemos con la basura.
Por eso debemos “crear conciencia”, y para esto tenemos la posibilidad de hacerlo por los medios de comunicación, si todos tomamos conciencia de que el planeta es nuestra casa, podemos cambiar la historia, podemos cambiar el destino y rescatar nuestro mundo. Para ello es indispensable que eduquemos y formemos a nuestros hijos, nietos, sobrinos, para generar en ellos una “conciencia limpia”.

Otro asunto importantísimo en cuanto a la preservación de la ecología en nuestro maravilloso mundo, es cuidar especialmente el pulmón del mundo”, me refiero a la selva amazónica. Gran parte de la selva del Amazonas ha sido devastada por las topadoras, talando indiscriminadamente cientos y cientos de árboles, con el propósito de tener más tierra cultivable.
Todos entendemos la necesidad de cultivar la tierra para generar alimentos, pero para eso no se necesita talar selvas, ya que hay en el mundo grandes extensiones de tierra fértil que están sin cultivar, tierras improductivas que bien pueden usarse en lugar de arrasar bosques y selvas.
Paralelamente disponemos de recursos y medios suficientes para transformar zonas áridas en tierras cultivables, como Santiago del Estero en el NOA y la zona patagónica.
El diseño de sistemas de riego, la creación de canales y ríos artificiales, no solo sirven para fertilizar zonas áridas, sino que también ayudan a evitar inundaciones.
Tenemos el conocimiento para hacerlo, lo podemos hacer, también podemos reparar el daño que le hemos hecho a la atmósfera. Entre algunas de la medidas cabe destacar la posibilidad de instalar “generadores de ozono”, el cual inyecta el gas a la atmósfera ayudando de este modo a revertir el efecto invernadero y el calentamiento global.

No debemos escatimar esfuerzos para lograr lo que nos proponemos: una “tierra limpia”. Solo hace falta la voluntad, la decisión, la valentía y el coraje para cambiar lo que sea necesario y conservar lo que conviene conservar.
¿Estás dispuesto a “salir” de la zona de confort, poner manos a la obra y transformar el mundo en cuanto esté a tu alcance?
¿Estás dispuesto a dejar de lado tu comodidad y embarrarte para hacer realidad tus sueños e ideales?
La decisión es tuya, y el compromiso también.

Fernando Roman

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