Reflexiones literarias: La Muerte y La Gloria

La muerte nos otorga un lugar en la historia que en vida acaso jamás imaginamos posible. Escritores de la talla de Edgar Allan Poe, Frank Kafka o mismísimo H. P. Lovecraft, pilares indiscutidos de la palabra y la imaginación sin límites.

Creadores de nuevos géneros, apellidos que son hoy adjetivados, porque han desarrollados formas de pensamientos innovadoras, únicas e irrepetibles, pero sobretodo insuperables hasta ahora y sin embargo, en vida, jamás han gozado el reconocimiento ni el aplauso de sus pares y las editoriales que hasta el día de hoy facturan millones al reeditar sus obras, nunca dieron ni un céntimo por estos hoy reconocidos como genios de la literatura mundial.

h p lovecraft ¿Por que esto? ¿Acaso, antes sus obras no eran entendidas por nadie? o ¿será que no solo nadie es profeta en su tierra sino que tampoco nadie será profeta en su tiempo? Creo que algo de verdad hay en esto último.
Edgar Allan Poe (1809 -1849) Escritor nacido en Boston y muerto en Baltimore no vivió nunca como el inventor del genero policial y el mas grande autor de cuentos de terror. Mas bien padeció la indiferencia y la humillación de el ámbito literario de la época al punto de sufrir el hambre extremo y el dolor de ver morir a su enferma mujer Virginia, sin poder ayudarla en su curación imposibilitado por su escaso dinero, pero también porque todos fueron indiferentes a sus gritos de auxilio. El dinero y la fama llegaron después, acaso muy tarde.
Frank Kafka (1883- 1924) Escritor nacido en Praga y muerto en Kierling tampoco vivió ni murió disfrutando de fama ni de prestigio. el filólogo Josef Cermak, recuerda que sus primeras traducciones fueron realizadas por intelectuales de corte anarquista, lo que creó la idea de que era un autor revolucionario. Por este motivo la obra de Kafka fue prohibida.

El mismo Kafka, jamás quiso publicar y solo una pequeña parte de su obra fue conocida en el idioma que el hablaba, el alemán. Enfermo de tuberculosis poco tiempo antes de morir, ordeno a su amigo Max Brod quemar toda su obra inédita, pero este y para suerte de todos sus lectores desatendió su pedido y por el contrario edito cada uno de sus escritos. Frank Kafka murió sin haber ni siquiera imaginado que la adjetivación de su apellido (Kafkiano) fuese el resultado de un culto hacia su obra y su persona pocas veces vistos hacia otros escritores.

y Por ultimo H. P. Lovecraft (1890 – 1937) Escritor nacido y muerto en Providence, Estados Unidos. Autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficción. Gran innovador del cuento de terror, al que aportó una mitología propia (los mitos de Cthulhu). Aun asi, Lovecraft jamás fue profeta y su prestigio llego igualmente tarde con su muerte. Niño extraño que disfrutaba pasear por las noches por el cementerio o leyendo alumbrado solo por un pequeño candelabro, los cuentos de E A POE, quien consideraba su maestro y al cual le rendía pleitesía absoluta.

Lovecraft, creció padeciendo la carga de saberse feo y de poder contagiarse cualquier enfermedad posible. Por tal motivo, su madre quien le inculco tales pensamientos, le negó todo contacto con el exterior. Esto afecto mucho al gran escritor y cuando su madre falleció quedo muy afectado y debió enfrentar el mundo de afuera, pero no supo como hacerlo sufriendo mucho. Aunque su mundo mas atractivo se encontraba dentro de su mente. No dejaba de leer y escribía relatos todo el tiempo, historias y personajes mitológicos que se ramificaban hasta la confusión, convivían en su cabeza y solo en ella cobraban sentido. Lovecraft, publicaba asiduamente en revistas como: Weird Tales y Frantasy Reader. Ademas tenía obsesión por el género epistolar. Se dice que Lovecraft llego a escribir alrededor de 100.000 cartas.
Pero su fama como escritor nunca logro llegar en vida. Su naturaleza enfermiza y la desnutrición fueron minando su salud. Lovecraft, no hacia más que leer y escribir. Murió el 15 de marzo de 1937 de una grave insuficiencia renal. Ninguna lápida señala su tumba. Solo hay escrita una frase tomada de una de sus miles de cartas: “Yo soy Providence”.

Luciano Cavido

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