La decisión de ser poeta

Los poemas llegan luego de tomar una decisión, es decir, ser escritor es una decisión. Todos tenemos capacidades literarias y artísticas pero algunos tomamos, a partir de esta capacidad, la decisión de escribir un poema, cuento o novela.

La primera chispa la tienen todos los seres humanos ¿quién no ha dicho alguna frase literaria? Bueno, esa es la primer chispa, ¿ahora qué hacemos con esta chispa? Bien, desarrollamos un poema, un cuento, novela, etc., o decidimos hacer nada. Repito, escribir es una decisión. Creo que la decisión es la misma que la de aquel que opta por ser abogado, docente o plomero, aunque también debo confesar que un artista posee una sensibilidad particular capaz de llevarla hacia su destino inevitable. Tenemos casos para citar: Poe, escritor atormentado, no me lo imagino haciendo otra cosa, es decir, la literatura nos ayuda a conocernos y a crear mundos deseados, imposibles

Quizás no sea una búsqueda sino un hallazgo eterno. El artista no busca nada más que la necesidad de traducir en palabras imágenes, sonidos, la expresión de su alma. Borges dijo que aunque estuviese en una isla desierta, sin esperanza que alguien lo rescate y lo lea, el escribiría igual. Y eso resume todo. El arte tiene valor en sí mismo, lo demás es innecesario, no se escribe para nadie más que para uno, pero todos los hombres nos parecemos en la pasión, la tristeza o la alegría, por eso el lector y escritor se deben parecer, hay una relación espiritual. Todos sufrimos, gozamos, reímos, lloramos y el arte refleja eso, sin quererlo. La expresión más sublime y verdadera del género humano no es la ciencia ni nada que se le parezca, sino el arte. Es la que nos retrata verdaderamente, porque está ligada al inconsciente. Sábato dijo que mientras la ciencia se hace con el cerebro, el arte se hace con el corazón, las vísceras, el estómago, los órganos reproductores, etc.

Creo que algo nos mueve y cada día estoy más convencido que ese algo es la emotividad y la sensibilidad. Pero quizás nuestra tarea solo sea, como dijo alguna vez Spinetta, decorar el mundo. El artista solo lo endereza un poco, lo llena de brillo, lo peina, lo acomoda o desordena. En fin, lo decora.
Creo que leer no es sumar libros por año o por mes, sino descubrir el amor por la lectura. Particularmente no he leído muchos libros o si los he leído han sido de forma desordenada, pero a cada libro lo recuerdo con mucho cariño. Creo que leer es un arte mejor que la escritura, es un arte mayor, al leer imaginamos, que luego de una buena lectura nuestra escritura llega inevitablemente, pero no debemos buscar el poema, escribimos por motivos más crudos y terribles, escribimos porque nos vamos a morir, porque la muerte está ahí nomás, mirándonos y la escritura, como todo el arte, es una rebelión en contra de nuestra finitud. Ante una obra de arte, la muerte se arrodilla. Y no es solo una frase, convencido estoy que por un instante vencemos la muerte. Así como cuando hacemos el amor, la vida es lo que cuenta, cuando escribimos o creamos la idea de la muerte es un poco menos atroz. Porque el arte existe porque existe la muerte, en un mundo de inmortales no habría poesía, ni pintura, ni escultura, la urgencia de la vida lleva al hombre a crear. En la vida no hay tiempo, es ahora o, quizás, nunca. El arte, el amor y la vida son urgencias. En definitiva, escribimos para vencer a la muerte, aunque sea por un instante.

Luciano Cavido

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