James Matthew Barrie, El Eterno Niño

James Matthew Barrie era un niño de la alta sociedad británica victoriana. Su infancia fue marcada por la temprana muerte de su hermano David de 13 años. Murió al caer con sus patines en un lago congelado.

Para su madre, David era el hijo preferido y al morir este, ella creía verlo y escucharlo en todas partes, al punto de confundir a James con su difunto hermano. Pero al percatarse de que no era este, lo maltrataba mucho. El padre por su parte, no tenia contacto alguno con el ni con sus 9 hermanos. Así de sufrida fue la niñez del autor del celebre Peter Pan. Pese a esto, su madre le inculco el amor por los libros. James, vivía enfermo y tenia una fobia muy particular, un miedo que quizás condicionara su futuro literario. Tenía un miedo muy grande a crecer.
Era ferviente lector de Robert L. Stevenson, el escritor escocés, autor de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde. James sufría además las burlas de sus vecinos y amigos por su baja estatura que no aumentaba pese al correr de los años. Al punto que en su adultez media metro y medio de alto.
Fueron varias sus obras literarias entre las que se encuentran las teatrales como “Calle Quality” (1901), “Lo que saben todas las mujeres” (1908) y “El admirable Crichton” (1932)
También con mucho éxito edito novelas “Auid Licht Idylls” (1888), “A window in Thrums” (1889), “el pequeño ministro” (1891) y “El sentimental Tommy” (1896) con “Tommy y Grizel” (1902) todas estas eran un preludio de lo que seria pronto Peter pan.

Tommy y Grizel fue presentada con el nombre Wendy. Inspirado en una niña que James conoció y murio a los 5 años.
Peter pan apareció como personaje en uno de sus cuentos llamado “Little White Bird” en el reflexiona sobre el instinto maternal y la conservación de la inocencia. El eterno adolescente era el protagonista de la historia, quién se fue de la casa familiar para no convertirse en adulto.

James Matthew Barrie conservaba aun el miedo obsesivo por ser adulto, por crecer, envejecer y morir. Para evitar esta realidad, este pensamiento que lo atormentaba, el gran escritor, se escondía en alejados rincones de su casa y allí jugaba como un niño. Autitos, muñecos de todas las formas y colores, animalitos plásticos, lápices con los que dibujaba lo que su imaginación infantil le ordenaba. Todo eso rodeaba a el adulto niño James Matthew Barrie. El era Peter pan, el era el eterno niño que como su cuerpo le indicaba, nunca crecería. Como el popular mito de Cleopatra bañándose en leche para evitar así que su piel envejezca. James, encontraba en los secretos juegos infantiles la manera de ser niño por siempre.
James Matthew Barrie un día olvido volver a jugar y falleció en junio de 1937. En los jardines de Kensington, Londres, se puede ver la estatua de Peter pan.

Luciano Cavido

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