El senador Martín Fierro

Jose Hernandez fue el escritor de “El Gaucho Martin Fierro” y esto solo le hubiese valido la inmortalidad en nuestras letras. Pero Hernandez como todos los Hombres, ademas fue otras cosas. Fue militar, enrolándose en las milicias del Estado de Buenos Aires poco después de la Batalla de Caseros.
José Hernández
Intervino en 1853 en la represión del levantamiento del coronel Hilario Lagos contra el gobernador Valentín Alsina. Intervino posteriormente en las batallas de Cepeda y Pavón a las órdenes de Justo José de Urquiza.
Fue periodista, vinculandose al periódico del Partido Federal Reformista La Reforma Pacífica. En la época en que residió en Paraná, Hernández publicó asiduamente en el diario El Nacional Argentino. Colaboró en el diario El Litoral de Paraná, propiedad de Evaristo Carriego (padre).
En 1863 fundó EL ARGENTINO. La cabeza de el Chacho Peñaloza exhibida en la plaza de Olta, La Rioja, conmovió de tal manera a Hernandez que lo reflejó en las editoriales de su periódico acusando por su muerte a los unitarios, especialmente a Sarmiento y prevenía al general Urquiza que le esperaba el mismo destino a manos de estos. Comenzó a escribir en el diario El Eco de Corrientes. Colaboró en La Capital de Rosario y Una vez asentado en Buenos Aires, instaló la redacción del diario El Río de la Plata.
Hernandez fue político. Consideraba a diferencia de Sarmiento, que las provincias no debían someterse a las autoridades centrales de Buenos Aires. Ingresó en el Club Socialista Argentino. Fue secretario de la Logia Masónica del Litoral. Fue ministro general de gobierno en campaña del gobernador correntino Evaristo López. fue diputado provincial y luego senador.
Hernandez colaboró con Dardo Rocha en el proyecto de erección de la ciudad de La Plata. Formo parte del proyecto de expropiación de los los terrenos para fundar el pueblo de Necochea.
Hernández fue muchas cosas y también fue el autor del Martín Fierro. Libro que escribió proscrito por Sarmiento y escondido en el Gran Hotel Argentino. Este libro, este poema fundacional de todos los argentinos, aparece semanalmente en el diario La República en el año 1872.
En la primer parte, Hernandez nos cuenta la vida de un gaucho díscolo, pendenciero, mañero desertor y asesino. Al final de este libro, vemos a Fierro escapando de la milicia y la policía a las fronteras. Fin de la primera parte. Siete años mas tarde en 1879. Luego de reeditarse muchas veces, aparece LA VUELTA DE MARTIN FIERRO. Allí, Fierro comienza diciendo “A contarles que a mi historia Le faltaba lo mejor”. Nuestro fugitivo regresa al rancho donde había abandonado a su mujer e hijos y para su pesar no encuentra a nadie, o como el mismo lo expresa: “¡Y qué iba a hallar al volver! Tan sólo hallé la tapera”. Esta escena hace de Fierro otro ser. Inmediatamente aquel gaucho bruto, salvaje y delincuente se convierte en un gaucho reflexivo, moderado y casi como un oximoron un gaucho intelectual. Aqui vemos como el principio sarmientino “Civilización y Barbarie”, que atraviesa casi toda la literatura gauchesca, se hace presente en esta segunda parte. Una extraña sensación se apodera de mi al leer a este otro Martin Fierro, a Este renovado gaucho que lejos de burlarse de la ley la pondera y exalta. Un ejemplo de esto es esta sextina:

Los hermanos sean unidos
Porque esa es la ley primera –
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea –
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de afuera.

Rescato los dos primeros versos: “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera”. Fierro no solo nos habla de la importancia de las leyes humanas sino que las ubica según su grado de importancia. Algo así como un Moisés de nuestras pampas. Esa extraña sensación que se apodera de mi es la de estar convencido que ya ni siquiera es Fierro quien nos habla en esta segunda parte. Sino que es el propio Jose Hernandez el protagonista, el que regresó de aquel auto exilio y que, al encontrarse solo frente a la solitaria pampa, abandonó para siempre al otro, al bárbaro.
José Hernández falleció el jueves 21 de octubre de 1886. Los titulares de los diarios de ese día, decían: HA MUERTO EL SENADOR MARTIN FIERRO.

LUCIANO CAVIDO

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