El bien colectivo por encima del interés individual

Cuando consideramos la situación de una comunidad, en un momento especifico, vemos las diferentes acciones y reacciones de la gente, de las personas.
El bien colectivo por encima del interés individual
Hay quienes piensan únicamente en el interés propio, en el interés individual, con la intención de “zafar” de una situación de ese momento y, por otro lado, los que creemos que todos, en cierto modo, estamos interconectados de alguna manera, aun de modo imperceptible.
El verdadero beneficio se obtiene cuando uno está dispuesto a compartir, a involucrarse en los asuntos comunitarios (puede ser un pueblo, una provincia o un país).
Sin embargo, también es cierto que, para que la comunidad prospere, es preciso también un trabajo personal, es preciso meditar, reflexionar, hacer una sincera autocritica a fin de evolucionar como personas, y así entonces poder compartir el fruto de ese proceso evolutivo con la comunidad, sin pretender erigirse como maestro, como líder o como como alguien superior o más importante que los demás.
Como bien lo dice la letra del himno nacional, “ved en trono a la noble igualdad”.
En todo proceso comunitario, existe una interrelación entre el plano personal y el plano grupal, ambos planos se enriquecen mutuamente e interactúan a fin de descubrir las soluciones afectivas para cada situación. Paradójicamente cuando priorizamos lo comunitario más crecemos, más maduramos y más evolucionamos en lo personal.
El arte de vivir en comunidad empieza y se desarrolla desde lo pequeño, por ejemplo, haciendo amistad y estableciendo una relación de confianza con los vecinos, entonces así estamos en condiciones de mejorar la convivencia en la ciudad o en el pueblo en el que vivimos, en nuestra provincia o en nuestro país.
Cuando consideramos la realidad de un país en el marco de todas las naciones sobre la tierra, es necesario en primer lugar, mirar hacia adentro, hacia el interior, dando nueva vida a los pueblos que estaban condenados a la extinción, en algunos casos, por ejemplo, a causa del cierre de los ramales ferroviarios, como ocurrió en la Argentina en la década de los 90.
Una vez que logremos revivir a los pequeños pueblos y aldeas del interior, tendremos la autoridad moral para aportar soluciones en el conjunto de las naciones en el plano internacional.
Si pretendemos hacer un aporte para la paz en medio oriente, por ejemplo, es fundamental que, primero establezcamos la paz social en nuestra propia tierra.
Cuando nos referimos a paz social, queremos significar que todos tengamos asegurados nuestros derechos y el primer derecho irrenunciable de todo ser humano es el trabajo.
Si aseguramos que cada ciudadano tenga trabajo digno, por añadidura todo lo demás derechos estarán asegurados, como el derecho a la salud, la educación y a la alimentación saludable.
Sería bueno que cada trabajador, sea médico u operario en una fábrica, tenga una certificación que lo acredite como tal, y de este modo, pueda acceder gratuitamente a la atención de la salud, a la educación o la alimentación saludable, a la vivienda digna y la recreación.
Por ejemplo, la calidad en la atención de la salud pública y gratuita serán tan buena como en el mejor sanatorio privado, lo mismo ocurre con la educación y con la alimentación saludable, así como con el acceso a la cultura y al conocimiento.
Para asegurar nuestra soberanía y nuestra libertad, es preciso que seamos un pueblo culto, un pueblo inteligente, sin caer en la vanidad ni es la soberbia.
El verdadero éxito está dado en la cooperación y en la evolución como comunidad, y no en la competencia porque la “competencia implica pretender ser mejor que los otros, cuando en realidad, el verdadero éxito está dado cuando uno logra superarse a sí mismo, siendo hoy mejor de lo que fuimos ayer. Así como nos planteamos objetivos y metas en el plano personal, también en deseable plantearnos metas y objetivos como país, como nación, como pueblo.
Esto requiere políticas de estado a mediano y largo plazo, independientemente de la ideología o el color político del gobierno de turno.
Está bueno que cultivemos la cultura democrática para asegurar el bien colectivo, el bien comunitario. Sin embargo, el General Manuel Belgrano, un verdadero patriota, creía que también es propicio que haya un rey, un buen rey, para asegurar el rumbo de la nación, en su momento, propuso que un descendiente del pueblo Inca sea coronado como rey.
Claro está que también los anarquistas tienen razón, considerando que el mejor gobierno, el gobierno ideal, está dado cuando cada hombre aprende y sabe gobernarse a sí mismo, ejerciendo su libertad con responsabilidad, respetando y haciendo respetar con coherencia, con sabiduría, e inteligencia.
Esto es, ni más ni menos una invitación a la calmada reflexión, al diálogo constructivo, a la elaboración de planes concretos, a hacer realidad las ideas y propuestas que tengan como objetivo proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar nuestra libertad, para nuestra posteridad y para todas las mujeres y todos los hombres del mundo que estén dispuestos a vivir de acuerdo con los principios, los valores y las leyes de los argentinos.
¡Sean por siempre los laureles que “sabemos” y que sabremos conseguir, coronados de dignidad vivamos y juremos con honra vivir!

Fernando Román

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