Columna de opinión: El arte de la comunicación

La palabra comunicación se compone de dos vocablos: “comunica” y “acción”. Esto significa que todo lo que uno comunica, debe mover o motivar a la acción.

Nuestro-peor-problemaSi lo que uno comunica, no motoriza a la acción, significaría que, lo que se comunica no se está expresando en un lenguaje sencillo y fácil de comprender.
Todo lo que uno comunica, debería expresarse de un modo entendible aún para los más pequeños, para los niños.
El arte de comunicar contribuye a adquirir el conocimiento que precisamos para seguir creciendo y evolucionando como personas.
Comunicar es transmitir y compartir. Lo idea, es que todo modo de comunicación sea como un diálogo, por lo cual, el arte de comunicar y el arte de escuchar vienen de la mano.
Es necesario prestar atención a como se transmite lo que uno quiere comunicar hay palabras positivas, plenas de impulso de vida y palabras cargadas con impulso de muerte.

Toda palabra que sale de nuestra boca es como un decreto que uno envía, un deseo que tiende a hacerse realidad, aun cuando lo digamos en broma.
Es por esto que, si bien es conveniente no pensar demasiado, si es conveniente pensar antes de hablar, o antes de escuchar, a in de asegurarnos de que nuestras palabras sean siempre positivas y que sirvan para edificar y para alentar en lugar de destruir, debilitar o devaluar.

No es lo mismo decir: “el partido de futbol arranca a las cuatro de la tarde”, que decir “el partido de futbol comienza a las cuatro de la tarde”, porque el verbo “arrancar” implica un cierto grado de violencia que es preferible evitar.
Por otro lado, no es lo mismo decir “chau” que decir “hasta luego” (yo prefiero decir hasta luego), cuando vas a comprar algo al almacén, no es lo mismo que te pregunten “¿Algo más?” a que te digan “¿Qué más?”, porque si te preguntan ¿qué más? Podrías cometer el error de decir “nada más”, ya que “nada” es equivalente al estado de “la muerte”.
Entonces cuando te digan ¿qué más? Podes decir: “es todo por ahora”.
Palabras… “simples palabras”.
Se dice que tus palabras son la expresión de lo que hay en tu corazón, odio o amor; depresión o alegría; muerte o vida.
Las palabras no deben usarse para criticar, ni para acusar o juzgar a nadie, si tenemos el don de hablar, lo tenemos para estimular, para motivar, para animar y fortalecer, para infundir seguridad y confianza, coraje, valentía, sabiduría y también prudencia.
Las palabras pueden servir para expresar nuestros sentimientos, un “te quiero”, “te amo”, “siempre estaré contigo” o “contá conmigo para lo que sea”.
Siempre es más sabio simplemente “escuchar” que hablar y hablar.
Cuando consiente o inconscientemente nos vanagloriamos de nuestras palabras elocuentes, podemos deslizarnos hacia una especie de vanidad que haría nulo nuestro discurso.
De todas las criaturas dela naturaleza, el ser humano es el único que cuenta con el don del habla, sin embargo, la comunicación no se limita al habla, ya que los animales, por ejemplo, también nos comunican sus sentimientos y necesidades, aún sin hablar.
Por otra parte, podemos considerar que existe una comunicación literal y una simbólica.
La comunicación simbólica, es decir la que se expresa con símbolos, proporciona la posibilidad de interpretar o entender “algo” de acuerdo con lo que uno cree, con lo que uno decide o elige creer.
Las letras pueden ser símbolos, los colores pueden ser símbolos, las diversas formas pueden ser símbolos. Pintar un cuadro es también una forma de comunicar, lo mismo que la letra y la melodía de una canción.
No es lo mismo el tango que el folklore, ni tampoco una zamba que una chacarera.
La palabra más negativa de todas las palabras es “no”; en lugar de decir un “no” rotundo podemos decir “Quizás, tal vez”, podemos reflexionar al respecto, podemos estudiarlo y entonces ver lo que es más conveniente.
Hay personas que se siente molestas con el silencio, entonces hablan por hablar, o hacen preguntas tontas, por el mero hecho de decir algo.
Si por cada palabra que decimos se nos quitase un día de vida, nos cuidaríamos mucho de no hablar por hablar y decir cosas sin sentido. Así que, cuidémonos mucho. ¿cuidarnos de qué?, de lo que pensamos, de lo que decimos y de lo que hacemos.

Fernando Román

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