La importancia de los árboles en las ciudades

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Los espacios verdes, ya sean deportivos, culturales, o turísticos, cumplen en todo momento una función ecológica y ambiental indiscutible: purifican el aire, reducen la contaminación, regulan la temperatura, la polución sonora, brindan sombra y, además, son el soporte de vida de distintas especies de nuestra fauna.

La integración de la naturaleza en los entornos urbanos es un objetivo que cada vez más ciudades se marcan como irrenunciable. Parques, jardines, paseos costeros y fluviales, arboledas… Dotar a una estructura metropolitana de vida vegetal influye positivamente en numerosos aspectos para todos sus habitantes.
Si se compara la larga lista de las cosas que el hombre recibe del árbol con los pocos cuidados que éste necesita para vivir, se llega fácilmente a la siguiente conclusión: el árbol puede vivir sin nosotros, pero nosotros no podemos vivir sin él.

Cada año, 130.000 kilómetros cuadrados de bosque son talados o quemados, lo que significa que perdamos al menos 10 millones de árboles cada día. Los bosques son talados para obtener madera y pulpa de papel, así como para combustible y para limpiar la tierra para cultivos, ganado o plantaciones.

“El problema no es el árbol, sino el hombre que lo planta mal; es decir, sin respeta el espacio que necesita, ubicando en veredas demasiado angostas especies que desarrollan mucha raíz”

Argentina es uno de los países que ha mostrado una mayor tasa de deforestación en los últimos años, casi un tercio de los desmontes son ilegales y ocurren en zonas que deberían estar protegidas de acuerdo a la Ley de Bosques, que no se respeta ni se hace cumplir por las autoridades provinciales de las respectivas jurisdicciones. Datos oficiales confirman que, desde la sanción de la Ley de Bosques (año 2007) hasta fines de 2017 se deforestaron 2,4 millones de hectáreas, de las cuales más de 750 mil eran bosques protegidos. En la Provincia de Santiago del Estero se desmontaron 32.691 hectáreas, de las cuales más de la mitad (22.441 hectáreas) eran bosques protegidos. En la Provincia de Formosa se deforestaron 28.269 hectáreas, de las cuales 562 hectáreas eran bosques protegidos. En tanto en la Provincia de Chaco se desmontaron 27.162 hectáreas, de las cuales 13.749 hectáreas eran bosques protegidos y en Salta se deforestaron 24.130 hectáreas, de las cuales 4.843 hectáreas eran bosques protegidos.

Su presencia es por lo tanto vital en las ciudades, en las cuales además regula la temperatura, no sólo por la sombra que da su copa, especialmente en verano, sino porque su respiración humedece el ambiente. Compensa así el exceso de cemento urbano que, como se sabe, incrementa el calor. Gracias a la fotosíntesis, el árbol es nuestro mejor aliado en la lucha contra el calentamiento global
Los daños al arbolado urbano en la época de poda se repiten todos los años. Para evitar la mutilación hay que conocer técnicas, planificar y, de a poco, marcar una pauta que apunte a considerar el árbol de la ciudad como patrimonio de una comunidad, tarea que básicamente le compete a los municipios.
No sabemos ni entendemos qué piensan los políticos sobre lo que significa conservar el ambiente; en este caso sobre el arbolado urbano sin las necesarias garantías de transparencia y sin respetar las propias ordenanzas municipales ni tener en cuenta el riesgo futuro.

Las agresiones de la arrogancia se basan en la idea de que los árboles no tienen derechos y que, por lo tanto, pueden ser intervenidos de manera discrecional por cualquiera. La arrogancia es institucional y ciudadana. Resulta insostenible que sean las municipalidades las principales agresoras directas y sistemáticas de la vida arbórea urbana.
La tarea previa a cualquier decisión sobre el arbolado urbano es la del inventario. El conocimiento acabado de la cantidad y distribución de las diferentes especies que componen la flora arbórea urbana es de relevancia para ordenar las tareas de poda, los tratamientos fitosanitarios y el recambio de ejemplares. El inventario por cuadra, y más precisamente por frentista, considerando: especie, estado sanitario, diámetro de copa, clase de edad, conflictos con otros servicios públicos, llevan a la gestión del arbolado público.

Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).

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