6 de Mayo: Día Internacional sin Dietas

Este 6 de mayo, como todos los años, con el símbolo de una cinta de color azul claro, se celebra el Día Internacional Sin Dietas para recordar a la sociedad los peligros que conllevan los regímenes alimentarios basados en la prohibición.

Internacional Sin Dietas

Por la Dra. Virginia Busnelli (MN 110351)
Esta es una tendencia actual que tiene como objetivo alcanzar la delgadez, la “medalla dorada” de los tiempos que vivimos. Con esta celebración, queremos seguir promoviendo la aceptación del cuerpo humano y su diversidad, y la búsqueda de un estilo de vida equilibrado y saludable.

La especialidad médica a la que elegí dedicarme permite que conozca a fondo las frustraciones emocionales, físicas y económicas a las que se ven sometidos los pacientes atrapados por la indicación de “tenés que hacer dieta”, una frase que incluso surge en la mayoría de las consultas médicas. Ahí mismo, con esa frase, es cuando se le abre la puerta al mercado y su constante oferta de dietas mágicas, claramente ineficientes y exageradas, que solo tienen el fin lucrativo de vender batidos, polvos, viandas, productos cetogénicos y suplementos que prometen una pérdida de peso casi instantánea. Vivimos en una época dominada por gurúes llamados coachs nutricionales, que suelen llevar a los pacientes por un camino alejado de la verdadera salud y medicina, que solo llevan al fracaso y al empeoramiento de la enfermedad.

Como médica, sé bien que un peso saludable ayuda a disminuir la probabilidad de sufrir complicaciones de salud o enfermedades, y que promover la aceptación del propio cuerpo es crucial para ayudar al paciente. Es por eso por lo que considero tan importante que dejemos de confundir delgadez con salud, y dieta con estilo de vida saludable, pero no sólo desde los propios medios de comunicación, sino también desde el propio consultorio médico. Es nuestra tarea acompañar al paciente para evitar este error tan común pero tan grave.

Por esta confusión de la que hablo es que muchos pacientes persiguen estándares de belleza y perfección física muchas veces inalcanzables mediante la última tendencia alimentaria de moda, que siempre viene acompañada de fuertes restricciones e incluso la eliminación total de ciertos alimentos como la carne o los lácteos, algo que ya es incluso considerado una nueva regla con el auge del veganismo. A esto le siguen la diabolización de las harinas y miles de otros mitos generados por el desconocimiento, sin ningún trasfondo médico. Los pacientes convierten a la comida en el centro de sus vidas como la herramienta para buscar felicidad en la pérdida de peso, haciendo que la alimentación pase de ser un aspecto disfrutable y fundamental para la salud y la vida, a una tarea de precisión donde las porciones deben estar calculadas con ojo clínico, y la hora de comer se presenta como un tormento.

No hace falta decir que es casi imposible sostener este tipo de regímenes alimentarios a largo plazo. La sumatoria de todo lo que he expuesto hasta aquí genera una alteración de la conducta alimentaria que puede generar graves repercusiones en la vida de los pacientes e incluso la aparición de diversos trastornos de alimentación. Estos métodos siempre terminan produciendo los mismos efectos: Frustración, angustia, desorden y la perdida de la autoestima. Las “dietas estrictas” suelen iniciar un círculo vicioso que muy pocas veces tiene un fin, haciendo que las personas se conviertan en dietantes crónicos que alternan distintos períodos en los que pareciera que la solución mágica existe y vamos mejorando, seguido de la imposibilidad de mantenerlo, con el consecuente descontrol alimentario que posteriori desencadena esta situación. La alimentación, que debiera ser una forma de nutrirnos y disfrutar, se convierte en una obsesión que daña tanto físicamente como emocionalmente.

El concepto que transmite esta fecha surgió en 1992, cuando la feminista británica Mary Evans Young decidió luchar contra la industria de productos dietéticos y alertar al mundo sobre los peligros de la anorexia nerviosa y otros desórdenes alimentarios, llamó la atención de los medios de comunicación locales y en una entrevista “acordó” realizar anualmente ésta celebración con la finalidad de poner en duda la idea de una forma corporal “correcta”, crear conciencia de la discriminación en razón del peso y erradicar la “gordofobia”, resaltar hechos acerca de la industria de los productos de adelgazamiento y recordar a las víctimas de los desórdenes alimenticios muertas o enfermas.

Estos conceptos son los queremos seguir difundiendo en la actualidad, poniendo el foco en el cambio de hábitos a largo plazo para una vida saludable, donde disfrutemos de una alimentación sin prohibiciones pero sin excesos para garantizar el peso saludable que cada cuerpo necesita. Es importante transmitir que la magia no existe y que la adquisición de una alimentación, completa, adecuada, oportuna, justa y la realización de ejercicio físico es la clave. Cuidar nuestra salud va de la mano con permitirnos ser felices, aceptando nuestra propia imagen, cuidando nuestra mente y respetando nuestro cuerpo mediante las elecciones conscientes que hacemos diariamente, sabiendo que cada cuerpo y organismo es un mundo diferente. Ese es el verdadero cambio saludable que debemos impulsar como sociedad y, sobre todo, como médicos.

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